Un negocio de manicure y pedicure ubicado en Restrepo, Bogotá, con alrededor de año y medio de operación cuando iniciamos el proceso.
Sus clientas abarcan un rango amplio de edades y llegaban principalmente por paso, referidos, TikTok, Instagram y Google Maps.

El negocio ya tenía señales valiosas: una experiencia física bien recibida, voz a voz y clientas que regresaban. Digitalmente, sin embargo, había menos claridad.
Se publicaba contenido, se probaban formatos y se invertía en algunas acciones, pero no existía una estructura clara que conectara cada publicación con un objetivo del negocio.
El reto
Corazón Rebelde necesitaba convertir presencia digital en citas y crecimiento.
Durante el diagnóstico aparecieron necesidades más concretas:
01. Diagnóstico antes de contenido
Revisamos marca, canales, competencia, experiencia, adquisición de clientes y comportamiento del contenido.
El hallazgo principal fue una desconexión entre una experiencia física fuerte y una presencia digital que todavía no lograba transmitirla con la misma claridad.
02. Darle un trabajo a cada canal
La estrategia se organizó así:
03. Construir un sistema para el contenido
El planeador dejó de partir únicamente de “qué vamos a publicar”.
Creamos la lógica:
1 pieza → 1 objetivo → 1 público → 1 intención → 1 CTA → 1 métrica
Esto permitió relacionar cada contenido con una decisión o comportamiento esperado.
04. Priorizar antes de intentar hacerlo todo
Se construyó una ruta estratégica de tres meses alrededor de visibilidad local, confianza, conversión y recompra.
Google Maps, WhatsApp, reseñas y la experiencia física tomaron un papel más importante dentro del ecosistema.
Dejamos de tratar el contenido como el centro del problema.
El diagnóstico mostró que redes sociales eran solo una parte del recorrido.
Cuando empezamos a conectar Maps, WhatsApp, experiencia física, reputación, contenido y recompra, el problema dejó de ser “qué publicar” y pasó a ser cómo hacer que cada punto de contacto cumpliera una función.