
El reto
La información debía ser fácil de entender para personas que normalmente llegan al sitio con una necesidad muy concreta: encontrar un servicio, solicitar transporte o entender qué opción corresponde a su situación.
Al mismo tiempo había que:
01. Ordenar antes de diseñar
Trabajé la arquitectura de información pensando en qué necesitaba encontrar una persona y qué acciones debía poder realizar rápidamente.
02. Construir recorridos según la necesidad
Los sitios se organizaron alrededor de servicios y decisiones concretas, no alrededor de la estructura interna de la compañía.
03. Unificar la experiencia visual
Se renovaron criterios gráficos y diferentes materiales para que la experiencia fuera más consistente entre puntos de contacto.
04. Llevar la experiencia hasta la operación
Se configuró una solución de solicitud de taxi desde la web que contemplaba rutas, coordenadas y precios. El desarrollo llegó a una etapa funcional, pero no fue lanzado porque la compañía no contaba en ese momento con el personal necesario para sostener la operación.
Tres experiencias web renovadas
Sitios reorganizados desde arquitectura, contenido, diseño e implementación.
Sistema visual más consistente
Actualización y unificación de elementos gráficos y materiales de marca.
Experiencia de solicitud de taxi
Configuración del flujo web conectado con rutas, ubicación y precios.
Materiales de aplicación de marca
Piezas y recursos asociados a vehículos y otros puntos de contacto.
Renovación del ecosistema digital
Se actualizaron tres experiencias web y su organización.
Mayor coherencia entre puntos de contacto
La renovación no se limitó al sitio y también involucró elementos gráficos de la operación.
Una solución validada antes de salir
El sistema de solicitud no se lanzó cuando se hizo evidente que la operación todavía no podía sostenerlo.
Diseñar la experiencia también significó mirar qué podía ejecutar el negocio.
El proyecto no terminó en una interfaz. Las decisiones digitales tuvieron que conversar con rutas, operación, tecnología y capacidad humana.
Esa relación entre experiencia y realidad operativa terminó siendo tan importante como el diseño mismo.